Nada por aquí, nada por allá

Lo admito. De niño la actuación del mago me fascinaba. El prestidigitador, implacable vestido de frac,  se remangaba ostentosamente para mostrar que no ocultaba nada entre sus ropas. Luego, litúrgicamente, repetía aquello de “nada por aquí, nada por allá”. Para entonces mi imaginación ya estaba desatada y nunca me sentía defraudado por el prodigio que... Leer más →

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