Solo nos queda la blasfemia

El 6 de enero de 1929, antes de entrar en los cines Ursulines de París, Luis Buñuel tuvo la precaución de llenarse de piedras los bolsillos. De este modo, esperaba contener la posible reacción del público que iba a asistir esa noche al estreno de Un perro andaluz. El cineasta aragonés tuvo suerte y, lejos... Leer más →

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