Rajoy, Sánchez y el ronquido de los colibrís

Pocos pájaros consiguen despertar una sensación de alegría tan delicada como el colibrí o picaflor. Su diminuto cuerpecito, su trepidante aletear entre las flores, la intensidad brillante de su plumaje, todo ello le convierte en la evocación perfecta del paraíso, de la paz infinita, de la felicidad sin tiempos. Pero hace mucho que sabemos que... Seguir leyendo →

Los niños de Fátima, Kichi y san Pedro Sánchez

Desde que Nietzsche decretó la muerte de dios siempre he pensado que lo mejor que podría hacer la iglesia católica era reconvertirse en una empresa de pasatiempos. El éxito del negocio estaría asegurado. Porque, vamos a ver, ¿cómo puede competir el más sesudo crucigrama, el sodoku más algorítmico o el más endiablado cubo de Rubik... Seguir leyendo →

La memoria olvidada

Nos dice el Diccionario de la Real Academia en su primera acepción de la palabra memoria que esta vendría definida por la facultad psíquica que nos permite retener y recordar el pasado. También nos recuerda en otra que para la filosofía escolástica se trata de una de las potencialidades del alma. En total, el diccionario... Seguir leyendo →

De la moción de censura a la loción de ternura

Es bien conocida la afición que Zeus tenía por el transformismo a la hora de dar rienda suelta a sus inclinaciones calenturientas. Ignoramos si Ángela Merkel fue la última encarnación de la máxima autoridad del Olimpo, pero es sabido que la divinidad griega ya logró en una ocasión secuestrar a Europa convertido en un toro.... Seguir leyendo →

Rajoy y los noruegos

Mariano Rajoy, como buen gallego, se siente a gusto en esos territorios indeterminados en los que ni se va ni se viene. Ignoro por qué lo gallegos tienen esa peculiaridad. Tal vez sea por la acumulada inmigración sobre sus espaldas, que les hizo confiar más en los trayectos que en la dirección final de sus... Seguir leyendo →

El pestilente recuerdo de Moby Dick

El 29 de diciembre de 1954 tenía lugar en el varadero de la Compañía Carbonera de Las Palmas una extraña botadura. No se trataba ni de un buque mercante, ni de un navío de guerra. Lo que la señorita Amalia Guillén, la inevitable hija del gobernador civil para este tipo de acto, bautizó aquel día... Seguir leyendo →

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