Los niños de Fátima, Kichi y san Pedro Sánchez

Desde que Nietzsche decretó la muerte de dios siempre he pensado que lo mejor que podría hacer la iglesia católica era reconvertirse en una empresa de pasatiempos. El éxito del negocio estaría asegurado. Porque, vamos a ver, ¿cómo puede competir el más sesudo crucigrama, el sodoku más algorítmico o el más endiablado cubo de Rubik... Seguir leyendo →

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