Rajoy, Sánchez y el ronquido de los colibrís

Pocos pájaros consiguen despertar una sensación de alegría tan delicada como el colibrí o picaflor. Su diminuto cuerpecito, su trepidante aletear entre las flores, la intensidad brillante de su plumaje, todo ello le convierte en la evocación perfecta del paraíso, de la paz infinita, de la felicidad sin tiempos. Pero hace mucho que sabemos que... Seguir leyendo →

De la moción de censura a la loción de ternura

Es bien conocida la afición que Zeus tenía por el transformismo a la hora de dar rienda suelta a sus inclinaciones calenturientas. Ignoramos si Ángela Merkel fue la última encarnación de la máxima autoridad del Olimpo, pero es sabido que la divinidad griega ya logró en una ocasión secuestrar a Europa convertido en un toro.... Seguir leyendo →

Rajoy y los noruegos

Mariano Rajoy, como buen gallego, se siente a gusto en esos territorios indeterminados en los que ni se va ni se viene. Ignoro por qué lo gallegos tienen esa peculiaridad. Tal vez sea por la acumulada inmigración sobre sus espaldas, que les hizo confiar más en los trayectos que en la dirección final de sus... Seguir leyendo →

La inmortalidad

La prueba definitiva de que la Navidad ablanda los corazones es que hasta el PP ha encontrado un hueco estos días para preocuparse por los problemas sociales. Pero no por cualquier problemilla de poca monta como la precariedad, la pobreza o las desigualdades. Esos no son más que excusas improvisadas por perroflautas para malmeter contra... Seguir leyendo →

Rajoy y los monstruos

El Barroco fue un tiempo de excesos, de teatralidad, incluso de sobreactuación. No sorprende por ello que las crónicas nos den cuenta de la curiosidad y el interés que despertó en aquella Corte la visión de lo monstruoso, extraños seres que no eran sino pobres diablos a los que la vida no dejaba más alternativa... Seguir leyendo →

La lluvia que se nos avecina

La lluvia tiene una carga dramática que nos sobrecoge. César Vallejo lo supo condensar hasta el estremecimiento con su premonitorio verso: “me moriré en París con aguacero”. Y en París también vimos a un Humphrey Bogart con las entrañas desgarradas, a los pies de la escalinata de un tren, huyendo de la invasión alemana mientras... Seguir leyendo →

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