Los emprendedores y la huida

Desde que nos transformaron por decreto en emprendedores todos andamos locos por emprender. Cualquier cosa, algo sencillo que nos permita ir tirando, si es posible aprovechando las virtudes de las nuevas redes sociales con alguna aplicación de mendicidad online, por ejemplo. O convertirnos en telemamporreros, telechaperos o telelimpiadores de urinarios virtualmente públicos. Cualquier cosa que... Seguir leyendo →

Rajoy, Sánchez y el ronquido de los colibrís

Pocos pájaros consiguen despertar una sensación de alegría tan delicada como el colibrí o picaflor. Su diminuto cuerpecito, su trepidante aletear entre las flores, la intensidad brillante de su plumaje, todo ello le convierte en la evocación perfecta del paraíso, de la paz infinita, de la felicidad sin tiempos. Pero hace mucho que sabemos que... Seguir leyendo →

Los niños de Fátima, Kichi y san Pedro Sánchez

Desde que Nietzsche decretó la muerte de dios siempre he pensado que lo mejor que podría hacer la iglesia católica era reconvertirse en una empresa de pasatiempos. El éxito del negocio estaría asegurado. Porque, vamos a ver, ¿cómo puede competir el más sesudo crucigrama, el sodoku más algorítmico o el más endiablado cubo de Rubik... Seguir leyendo →

La memoria olvidada

Nos dice el Diccionario de la Real Academia en su primera acepción de la palabra memoria que esta vendría definida por la facultad psíquica que nos permite retener y recordar el pasado. También nos recuerda en otra que para la filosofía escolástica se trata de una de las potencialidades del alma. En total, el diccionario... Seguir leyendo →

De la moción de censura a la loción de ternura

Es bien conocida la afición que Zeus tenía por el transformismo a la hora de dar rienda suelta a sus inclinaciones calenturientas. Ignoramos si Ángela Merkel fue la última encarnación de la máxima autoridad del Olimpo, pero es sabido que la divinidad griega ya logró en una ocasión secuestrar a Europa convertido en un toro.... Seguir leyendo →

Rajoy y los noruegos

Mariano Rajoy, como buen gallego, se siente a gusto en esos territorios indeterminados en los que ni se va ni se viene. Ignoro por qué lo gallegos tienen esa peculiaridad. Tal vez sea por la acumulada inmigración sobre sus espaldas, que les hizo confiar más en los trayectos que en la dirección final de sus... Seguir leyendo →

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