Escenas de la Pasión

Dimitris Christoulas no tenía 33 años sino 77. Tampoco tenía apóstoles, ni profeta alguno anunció su nacimiento. Sin embargo, tenía un mensaje que propagar. Tras meditarlo mucho lo escribió en un papel que luego dobló delicadamente para guardar en el bolsillo de su chaqueta. Después este jubilado, acosado por las deudas, con el dolor insoportable... Leer más →

El bolero de Kandahar

Desamor y alcohol eran ingredientes básicos en aquellas viejas historias que nos contaba la música popular. Ahogar las penas de amor por los manchados mostradores de las tabernas fue uno de los principales recursos para mostrar en las canciones ese desagarro de los sentimientos, esa tragedia que solo las pasiones fatales lograban desatar. Por eso... Leer más →

Túnez: la visible invisibilidad

La silueta del coliseo de El Jem se recorta sobre el intenso azul del cielo tunecino con majestuosa elegancia. Los visitantes, más inclinados hacia las cálidas arenas de Hammamet, llegan hasta la antigua Thysdrus con indisimulada pereza. Con todo, el evocador juego de luces y sombras acentuado por la curvatura de arcos y pasadizos pronto... Leer más →

Mugongowazi o el hombre comiendo hombre

Durante años el sustento para los habitantes ribereños del Lago Victoria se llamaba mugongowazi. Con esta expresión suajili -que en castellano podríamos traducir por espalda abierta o descarnada- se aludía a la cabeza y las espinas de la perca del Nilo, único alimento que resultaba asequible para miles de ugandeses, kenianos y tanzanos. Era el... Leer más →

Salir de la behetría

Vivimos tiempos de confusión. Lo destacaba Mario Vargas Llosa en uno de sus últimos artículos con copyright, cuando hacía un llamamiento a “salir de la behetría” en la que nos ha metido la estúpida tendencia a demoler certezas. El escritor peruano se refería de esta forma tan pedante, a la necesidad de recuperar unos valores... Leer más →

La Santa Muerte

Quien busque a la Santa Muerte, la encontrará seguro entre Pintores y Peluqueros, Mineros y Panaderos. Allí en Tepito, el barrio más chilango de México DF, la Niña Blanca parece aguardarnos en el número 12 de la calle Alfarería con santidad coqueta de primera comunión o novia eterna El lugar se ha convertido en centro de peregrinación desde que un 7 de septiembre de 2001 Enriqueta Romero sacó la imagen de la Flaquita a la puerta de su casa como agradecimiento por los favores recibidos. Pero el fervor de Doña Queta, como la conocen en el barrio, viene de lejos. De hecho, la encargada de atender y vestir a la Parca para la ocasión es devota desde que hace más de medio siglo sorprendió a su tía Leonor rezando a escondidas a la Definitiva.

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