Los titiriteros que manejan los hilos

Que los titiriteros no son gente de fiar ya no los advirtió Cervantes. Uno se deja seducir facilmente por un locuaz maese Pedro, relatando con sus muñecos las peripecias de Don Gaiferos liberando a su cautiva y bella esposa Melisendra, y es incapaz de sospechar quién se esconde detrás de su sospecho parche: nada menos... Seguir leyendo →

King Kong anda suelto por París

Hollywood supo muy pronto que la cotidianidad contiene en su esencia una frágil línea para separar la placidez del horror. La conciencia de esa endeble fronteraserá una de las claves para consolidar los géneros cinematográficos. Cuando la bella Fay Wray es ofrecida en sacrificio por los aborígenes de una desconocida isla, su alarido de pavor... Seguir leyendo →

MadridVO y la censura bolivariana

Hubo un tiempo, ya lejano, en que los grandes personajes políticos que la Historia elegía para la posteridad tenían la virtud de pronunciar las palabras más apropiadas en el momento decisivo. Así ocurrió con el ¡No pasarán! de Pasionaria, o la sangre, sudor y lágrimas encadenados por Churchill frente a los micrófonos de la BBC.... Seguir leyendo →

Solo nos queda la blasfemia

El 6 de enero de 1929, antes de entrar en los cines Ursulines de París, Luis Buñuel tuvo la precaución de llenarse de piedras los bolsillos. De este modo, esperaba contener la posible reacción del público que iba a asistir esa noche al estreno de Un perro andaluz. El cineasta aragonés tuvo suerte y, lejos... Seguir leyendo →

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