Mentiras sin sexo y cintas de vídeo


Hace tiempo que la actividad política en España se ha convertido en un ejercicio virtual de sombras chinescas, que nos entretiene en su proyección mientras la platónica realidad parece estar en otra parte. Eso explica en gran medida la afición cinematográfica que en las últimas semanas los dos grandes partidos están demostrando en su lucha por llevarse el gato electoral a sus respectivas aguas.

Obviamente, no se trata de una inclinación cinéfila a lo arte y ensayo, con sesudos debates de cine-club clandestino del tardo-franquismo. No, en realidad, se limitan a moverse por el espacio amable del video doméstico, como propuesta segura para atraer la atención del votante y televidente, o más exactamente, del nuevo televotante. La democracia adquiere de este modo un nuevo carácter, que cede los espacios participativos de antaño -la calle, la fábrica, el parlamento, el casino provinciano o el café- para dar paso a un nuevo referente de pluralidad en el universo divertido del YouTube.

Y es que la cosa ha ido degenerando velozmente. Muy lejos queda ya la mínima calidad formal con que se planteara Hay motivo. Ahora todo vale. Desde el candoroso video de las Juventudes Socialistas, a la caspa audiovisual que generó como réplica. Del solemne y decimonónico Mariano Rajoy convertido en una suerte de Agustina de Aragón defensora de la bandera nacional, a José Luis Rodríguez Zapatero como encarnación de una simpática Sor Citroën dispuesta a cantarnos los logros de su gobierno acompañada por los eucarísticos acordes de una guitarra.

No es extraño que ante este panorama el neonato Público nos plantee el juego de hallar las siete diferencias entre las imágenes contrastadas del presidente del Gobierno y el pretendido líder de la oposición. Un entretenimiento amable y familiar con que los mass media nos recuerdan, una vez más, lo gratificante que puede ser seguir viviendo en el sistema ideado por don Antonio Cánovas del Castillo. Menos mal que, desde dentro, Gaspar Llamazares nos prepara para esa lucha final en las barricadas de Second Life.

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2 comentarios sobre “Mentiras sin sexo y cintas de vídeo

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  1. Hola! Soy Marina. Te escribo desde Gante (para que veas que tu blog es internacional)Me parecen muy interesantes tus comentarios. La verdad es desde que estoy aquí he desconectado un poco de los acontecimientos políticos españoles (creo que he hecho bien) Me encantan las ilustraciones y fotos que has agregado! La semana que viene me voy a Amsterdam, queda pendiente lo del coffeshop…recomiéndame alguno bueno…
    En el curro ya sabes, mucha paciencia…o tapones.
    Bueno, te mando muchos besos desde estas tierras que un días fueron nuestras:

    Marina.-

  2. Las tierras de Holanda nunca fueron nuestras, ni tuyas ni mías ni de nuestros antepasados/as, sino del rey o reina de turno, no confundamos las cosas. Y claro, es mejor fumar y evadirse que preocuparse por el país.Así nos va…
    Nos reimos mucho de los gringos/as por su ignorancia en Geografía, Historia etc., pero en España vamos camino del mismo modelo de consumismo, despreocupación e ignorancia. ¿Cómo se explica si no esos programas de televisión en los que presuntos/as delincuentes y faranduleros reciben grandes sumas de dinero por decir chorradas?

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